domingo, noviembre 22, 2009
Fulgores
Estaba muy presente en cada uno de sus pensamientos. Siempre miraba con temor la perspectiva existente al doblar cada esquina, receloso, impaciente, ilusionado. Su energía se difuminaba en los intervalos que recorren el sueño y la vigilia, era entonces tremendamente prolífico, tanto, que compró una grabadora para dejarla en la mesita de noche. Oía lo grabado de camino al trabajo. Y siempre esperaba ése fulgor.
domingo, noviembre 08, 2009
martes, noviembre 03, 2009
En sí mismo
Enrique se pasó más de veinte años ensimismado en sí mismo. Pero un ensimismamiento de la categoría discontinua, a saber, se ensimismaba a ratos en el trabajo, en el camino de vuelta a casa, comiendo un puchero con el parte de fondo, mirando a su hijo jugar sobre la alfombra, duchándose con el agua muy caliente, acostándose muy pronto para escuchar sin oír el mismo parte, abriendo un agujero enorme en el corazón de su mujer. En su mismo ensimismamiento no había un pensamiento concreto, se podría definir como una especie de melancolía, de añoranza de algo irreparable, incontable, una huella, una marca indeleble que no le dejaba continuar, que le arrastraba. Veía el fútbol, iba a comuniones, bautizos, cumpleaños, comidas de jubilación. Y a la suya no fue. La gente le apreciaba, le respetaba, era serio y correcto. Tenía un acento muy de allí, de los que hoy ya no se encuentran.
domingo, octubre 18, 2009
Amanecer
Encaramado a esta luz, te he visto resoplar demencialmente. He comprobado que estás aun por hacer, que eres materia sin definir totalmente, que te falta algo que quizás nunca tendrás. Que seguro nunca tendrás. Puede que con su permiso lo llegues a disimular, pero siempre estará ahí. Y creas inseguridad, y creas tensión. No sé cuantas veces te harás estas reflexiones, lo que es seguro es que te las harás. Otro día, y otro más. Y no bastará un pueblo abandonado para que deje de ser así.
sábado, septiembre 26, 2009
En silencio
Más de cinco meses de abandono involuntario y muchas páginas en blanco después, trato de volver a hilvanar estos amaneceres de silencio, oscuros, de un septiembre que siempre es maravilloso. Oigo cómo se despiertan los pájaros, el cielo rosa. Tengo ganas de escribir sin hacer ruido.
miércoles, mayo 13, 2009
Mediterráneo
viernes, abril 24, 2009
Iluso
Paseo por la primavera de la ciudad en la que vivo, es 23 de abril, así que espero encontrar alguna referencia al día del libro, aunque sea la mísera hilera de puestos que había el año pasado.
Y, entonces, sin más, me doy cuenta de que nunca dejaré de ser un iluso.
Y, entonces, sin más, me doy cuenta de que nunca dejaré de ser un iluso.
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