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martes, abril 10, 2012

Dublín

Un viento frío y persistente, y la ausencia de lluvia: un Dublín en el mismo sitio en el que lo habíamos dejado. Pero un Dublín distinto, puede que más asible, más cercano, y no me refiero a la crisis y su arrogante persistencia en forma de cartelería inmobiliaria. No. La cercanía, pienso, cabilo, medito, observo, me viene de la enfermedad, del mal Montano que me condujo hace unos meses a una de las cumbres de la literatura. Es ver con otros ojos, con los ojos de las letras, con la mirada de un aspirante a ciego que presentaba evidentes rasgos de esquizofrenia. Dublín es Joyce como cualquier ciudad es todo lo humana que puede llegar a ser. Dublín es Joyce porque quiere serlo.

miércoles, diciembre 01, 2010

O me has engañado o he podido contigo Leopold Bloom.

No se si será una inevitable necesidad de intimidad, una compulsiva búsqueda de respuestas o de nuevas preguntas, de puntos de vista, pero lo que sí se es que la lectura es un fin en sí mismo, un fin copado de múltiples teselas que nunca llegarás a completar. Reunir cada una de esas joyas requiere de una reflexión previa que, a tenor de los caminos sin salida que a veces se eligen, debe hacerse pausadamente, sin prisas. Porque el tiempo es el gran enemigo.


O me has engañado o he podido contigo Leopold Bloom.

lunes, noviembre 01, 2010

Una experiencia

A vueltas con Joyce y su Ulises, uno tiene la sensación de que está ante algo importante. Sigues leyendo, con mucha dificultad, animado porque crees entender algo, que no es tan difícil, te repites, y es así, a veces, pero hay enormes intervalos de niebla que, curiosamente, solo puedes entender desde la distancia, desde el transcurrir cadencioso de las páginas.

Es toda una experiencia.

miércoles, octubre 13, 2010

Joyce

Habrá que hacer caso a los que saben de esto e ir a los clásicos, comenzar o seguir por ellos, sin tenerles el mínimo temor. Me lo decía un compañero que se lo había oído decir a Muñoz Molina, no hay excusas para retrasar a En busca del tiempo perdido, Guerra y paz o el Ulises.

Y creo que tienen razón, que suscribo la teoría, que posiblemente sea la mejor manera de comenzar. Por el principio.

Me he atrevido con Joyce y por ahora me parece entender la enorme atracción que ejerce el libro. Todavía estoy en ello, a un ritmo, además, inesperadamente satisfactorio.