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miércoles, diciembre 19, 2012

Digestión

Tomar la decisión de no ver más telediarios ni informartivos, el verdadero triunfo, quedar atrapados por las redes de la música como cuando tenía quince años y escuchaba una y otra vez la misma canción, y cómo te llevan esas canciones a la feria y a los sábados por la noche, y de nuevo el mayúsculo tiempo perdido y a los remiendos de la personalidad que no pudiste tener pero que la injusticia y la buena memoria te recuerdan con insistencia mientras la digestión pasa por mi cerebro como un camión cargado de troncos.

Quizá "De la Tierra a la Luna" puedan devolverme algo de aquellas tardes tumbado reconstruyendo los retazos de una personalidad desvalida. 

sábado, noviembre 10, 2012

En busca del tiempo perdido (I)

Vuelve, cada vez que va a la biblioteca infantil, a esconderse en el pasillo de los libros que le faltaron por leer entonces. Las pastas blancas y duras, las mismas que miraba absorto con diez años, siguen en el mismo sitio, pero cobran un significado nuevo, aunque sigue siendo el mismo. Repasa los títulos y comprueba, satisfecho, que ya ha incorporado muchos, pero no puede evitar una gigantesca tristeza del enorme tiempo perdido. Es cuando la úlcera primigenia, la enfermedad incipiente, cobra súbita memoria: horas de televisión, madrugadas de sábado, mañanas de verano, tardes de universidad, los que pasaron y debieron ser y los que se quedaron y no debieron ser jamás, jamás. Acaricia a Wells, Verne, Doyle, Dickens..., puede que sea demasiado tarde.

domingo, octubre 21, 2012

El descubrimiento incómodo de las evidencias eternas

Correr y abrir los canales de la reflexión, fluyen velozmente al ritmo de mis zancadas: puede que el efecto secundario más interesante sea el acompasamiento del corazón, la expulsión de ese pinchazo del nervio que me oprime entre sístole y diástole. Correr para sobrevivir entre las evidencias invisibles, los desatinos de una formación entrecortada y carente de una perspectiva pragmática, aun en el plano de los machetazos diarios. Correr como liberación, correr como afirmación, correr como referencia, correr porque sí, correr sin medida, correr para...

jueves, mayo 24, 2012

El corazón


Españolito que vienes
 
al mundo te guarde Dios.
 
una de las dos Españas
 
ha de helarte el corazón.


Antonio Machado

viernes, abril 27, 2012

Cabestros

Choque sutil de cabestros, palabras cruzadas, sibilinas, merma del espíritu, ganancia del espíritu. Freud se pasea por la habitación y va repartiendo el garrote, hay quien no se lo devuelve, que se lo queda, en esencia, en propiedad, que no se lo devuelve. Y los que miramos, sentimos y no comprendemos, y el garrotazo se queda ahí, se va repartiendo pero se queda ahí, porque el tuyo, el que te han dado a tí, el que duele, el que cosquillea en el pecho y que se va expulsando lentamente con el devenir de estas letras, lo retienes y lo piensas, lo racionalizas y es cuando no te gustas.

Y puede que todo parta de la incapacidad de visualizar la presencia de esos cabestros, conscientes plenamente de que lo son y, sobre todo, de que tú no lo eres, que puede que quieras serlo pero que la mayoría de las veces no sabes, porque llevas milenios sin practicar, sin saber siquiera cómo empezar, milenios en los que la complacencia han sido tu hábito y tu mecanismo de defensa más absurdo y más inútil.

viernes, septiembre 23, 2011

Cambios

Se trata de un leve impulso que nace en el convencimiento y necesidad de un cambio. Los resortes, las neuronas tratan de adaptarse a la nueva situación, el sistema defensivo debe estar alerta, en pie de guerra ante los inminentes y más que posibles ataques. No es nada más que puro instinto de supervivencia y bienestar.

sábado, junio 11, 2011

Los esquemas mentales

Resulta curioso comprobar hasta qué punto somos fácilmente influenciables las personas si nos establecemos como grupo. El contagio que puede ejercer un líder hábil puede generar una energía inimaginable, un despropósito o una euforia común sin límite. Pero si el líder se equivoca o es injusto, el grupo, la masa, sufre un sentimiento de orfandad que se transforma en frustración y en violencia. Se apalea al líder sin piedad, se sufre de una especie de complejo de superioridad que se muestra inmisericorde, inusitadamente desproporcionado en su respuesta.

lunes, mayo 30, 2011

La pelea

El tardar te cura de espantos, te cubre de una autocomplaciente pátina de ingenuidad. El llegar tarde supone que el encuentro con la realidad, la de la continua zozobra, la del balón que había que arrancar de los pies del compañero, es necesario, debe concluirse repitiendo el mismo gesto cada día, en casi cada momento, en una continua pelea sin cuartel que, ay, a veces se entiende demasiado tarde y, a algunos, nos pilla desentrenados.

jueves, abril 14, 2011

Abril 1945

Los soldados se dirigían al campo de batalla animados, inyectados de un espíritu tan gregario como tribal, tan trivial. La primera ráfaga desvaneció a ocho de aquellos inconscientes. La segunda a nueve o diez, a uno de ellos lo engulló el barro. Barro por todas partes y un sol primaveral. La visión cenital se desplazó unos kilómetros, escalando por los rayos de sol, llegando a una playa en la que descansaban cientos de jóvenes, esperando nada, sabiendo nada, aniquilando el tiempo con roces de piel.

viernes, marzo 18, 2011

Glíglico

Disciplina, autoridad, orden. Libertad, democracia, grito, igualdad, derecho, deber. Ausencia, respecto, intención, péndulo. Dictadura, democracia, mucho, tiempo. Instintos.

miércoles, marzo 09, 2011

Los encantos de Piglia

Una nueva puerta, un nuevo camino. Las sendas de la expresión literaria son interminables, puede que en eso radique tanto su mayor encanto como nuestro mayor desasosiego. Una vez más se nos plantea la cuestión de elegir. Anagrama puede ser un buen referente. Puede. En el caso de Piglia un referente incuestionable. Blanco nocturno, Nombre falso y, sobre todo, Respiración artificial.

¿Cómo hablar de la dictadura argentina sin citarla siquiera? ¿Es posible introducir en poco más de doscientas páginas la historia argentina del XIX, Kafka, Hitler y Joyce? Y, una vez más, ¿qué tiene el idioma argentino que me suliveya?

La respuesta parece evidente y lo es si sabemos de Piglia.

domingo, febrero 27, 2011

Rodolfo Walsh

La primera vez que oí su nombre fue en una canción de León Gieco incluída en la película Iluminados por el fuego, de Tristan Bauer. Dignidad de Rodolfo Walsh, dice la estrofa. Curioso e inmerso en una vorágine de argentinismo, lo busqué en internet y, como no podía ser de otro modo, hallé una muestra más del horror. Periodista y escritor, su libro Operación Masacre, considerada la primera obra de ficción periodística -anterior a Capote-, nos ilustra sobre un fusilamiento acaecido en la década de los cincuenta en Argentina por parte de las autoridades. Evidentemente no ganó muchos amigos: en la dictadura argentina de los setenta desapareció. En pleno día, un coche se paró y lo obligaron a subirse en él. Nunca más se supo ni mucho ni poco.

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Una conversación de las que a uno le gustan con un compañero con el que uno aprende cada día. Ha leído de alguien no sospechoso, más bien al contrario, que la violencia puede ser una forma de inteligencia superior. ¿El nazismo o el estalinismo son las formas más inteligentes de organización estatal?, pregunto yo, iluso como siempre. El silencio y el horror nos envuelve.

sábado, enero 22, 2011

Karoo

Otra frontera, otro paraíso, desconocido, o al menos, despreciado. ¿Qué prejucios podemos albergar sin haber oído la más mínima palabra que los sugiera? ¿Qué elementos del paisaje nos inducen, nos alientan, nos influyen?

lunes, diciembre 20, 2010

Sobre el trabajo


Tarde interminable de trabajo. Seguramente esté calculado el tiempo que se pierde por baja productividad, pero me refiero a la que viene definida por la falta de profesionalidad o a la campechanía mal entendida o, de nuevo, cronológicamente desubicada.

¿Dios mío, me estaré volviendo alemán de tanto ver aragoneses por el mundo?

martes, diciembre 14, 2010

La caverna

La lucha desesperada por invocar determinados instintos le conducía a un desajuste cronológico inadmisible: gritaba cuando tenía que susurrar, acariciaba cuando tenía que pegar. La consecuencia siempre era la misma, o similar, la aparición de remordimiento, de un complejo de culpa muy cruel, tanto como la desproporción e inoportunidad de la manifestación de sus instintos.

Y también el de dónde me viene, o incluso mejor de quién.

sábado, noviembre 27, 2010

Merecimientos

Desacierto cronológico: leer un ensayo sobre la caída del Imperio romano y el papel de Irlanda como salvadora de la civilización. La misma Irlanda que sucumbe ante nuestros pies cayendo libremente por el precipicio. Las reflexiones encadenadas me devuelven a mi mundo privilegiado y al eterno retorno de los merecimientos. Un amigo argentino me dijo una vez: los partidos no se merecen, se ganan.

miércoles, junio 23, 2010

¿Qué habría dicho si me preguntaban?

Veo como se impone sin compromisos el verano, a nadie ha engañado, todos sabían que vendría, y aquí está, con su habitual sinceridad. Veo también que la tierra empieza a secarse, que aquella primavera que no recordamos como llegó, está muriéndose, consciente de su puerilidad, de su eterno nervio, de su belleza. Y vuelvo a ver, y a pensar, leyendo en estas fechas, como siempre, por deformación profesional, la debacle de aquella otra primavera, la del 45. Y siempre me pregunto: ¿dónde me habría escondido?, ¿qué habría dicho si me preguntaban?

jueves, abril 22, 2010

No sé

Y le costaba asumir nuestra animalidad, nuestro más puro estado de salvajismo que no hay biblioteca ni educación que remedien. Mantenía en discusiones y correspodencias que no, que algo más teníamos que ser, que los límites no debían estar tan claros, que las verdades son cosa de otros tiempos, de otras actitudes, que hace mucho que ya se demostró que no existen las absolutas. Y cada vez se enervaba más, incluso escribiendo, le sudada el bolígrafo o la pluma y empezaba a sentir una especie de incomodidad en la punta del dedo índice que le obligaba a arrojarlo con fuerza sobre la mesa, estirando los dedos. Cuando discutía, se le hinchaba una vena en el cuello, que se le ponía rojo, y gritaba. Nunca daba el turno de palabra y era incapaz de reprimir sus argumentos. A veces llegaba a insultar. Y eso que creía firmemente en la educación.

Y en el otro lado estaba el otro. El otro. Nunca tartamudeaba, los nervios no existían más que como sensación acústica, la razón era la dueña del mundo, incluso, y sobre todo, del caos. La explicación de todo vendría de ahí, no había que buscar más. Y por eso pensaba que no existía el remedio, que sólo quedaba el camino de la asunción de esa realidad, porque si no, estaba el sufrimiento perpetuo.

sábado, abril 17, 2010

Joseph


Las ramas de un abedul golpeaban con fuerza la ventana de su habitación. Imaginaba que podían ser las tres o las cuatro de la madrugada, se había costado sin sueño, sin convencimiento y con demasiado vodka en soledad. Aquello era un contratiempo que no esperaba, una decisión lógica pero cometida en un momento poco propicio. Manoseaba una y otra vez sus argumentos, los confrontaba con la madrugada anterior, con las reuniones, con el mapa de Europa, con los golpes en la puerta de su habitación de Moscú que bien podrían haber sido de abedul, y no alcanzaba a ubicarse en la atalaya de costumbre. El regusto del alcohol comenzaba a recordarle la severidad de la resaca futura. Se levantó a beber agua y vio cómo el día empezaba a llegar. Sin nubes, la aurora se filtraba entre los árboles ahuyentando las sombras de la dacha. Hoy vendrán a detenerme, nunca me fié de Molotov, con esa eterna disposición al entendimiento, con ese acusado interés por conseguir la homogeneidad, hubiera sido un excelente ayudante de León. Cogió el libro de Miller y lo abrió. ¿Cómo podía quedarse con los libros de una biblioteca pública?

viernes, abril 16, 2010


Súbito el impacto de la visión de la estatua de la libertad. Dos veces de la, realmente tres. ¿Podría ponerlo en inglés? Aun recuerdo esa sensación, quizás una de las primeras que pudiera calificarse cercana a un nihilismo de nuestra existencia, un cierto o desconcierto océano compuesto por existencias que no son insignificantes.